Cómo salir, paso a paso, de una Crisis Personal

Todos hemos pasado por una crisis personal, con mayor o menor gravedad pero cuando llegas a una edad es complicado no haber tenido una mala situación o una mala racha que haya volcado tu vida.

Cada cual afronta las crisis como sabe y/o puede, pero sí es cierto que hay algunas rutinas positivas que pueden mejorar el tránsito obligatorio por la crisis personal.

Al menos a mí, a título personal, me han servido y me sirven para afrontar malas situaciones, tanto graves a nivel crisis real, como los malos días que aparecen tan a menudo en nuestra Sociedad y con nuestra forma de vida.

1º Acepta y trabaja tu resiliencia.

La resiliencia es la capacidad que tenemos todos, mayor o menor, para afrontar los cambios de forma fluida, para adaptarnos y continuar evolucionando.

Para trabajar la capacidad de adaptación al cambio lo primero es detenerse, parar el ritmo frenético de la vida, del día a día, el ritmo mental, y hacer un ejercicio de introspección, qué ha pasado, que está pasando y qué puede pasar (de forma realista), es decir por ejemplo hacerse un plan a futuro que contemple un escenario negativo (qué es lo peor que puede ocurrir), y un plan de contra-ataque (ante la situación más pesimista, qué puedo hacer para superarla y seguir creciendo). Tener este plan por escrito nos da seguridad, y un plan de acción para trabajar en nuestra vida.

Además, suele pasar que ante una crisis personal no relativizamos los problemas, y nos centramos en lo negativo cegándonos ante la realidad y sus oportunidades. Mantener un optimismo realista es clave para salir de una crisis personal, revisa este contenido sobre los pensamientos positivos y busca nuevas formas de relativizar y positivizar.

2º No juzgues el pasado y pre-juzgues el futuro.

Las crisis personales se agravan muchas veces porque nos centramos en los arrepentimientos: Si hubiera hecho esto no estaría pasando por esto, si esta persona no me hubiera hecho esta otra cosa yo estaría bien. O en los pesimismos: Esto me va a arruinar, no encontraré a nadie más, no podré seguir con mi vida.

Lo cierto es que si bien el tiempo no suele curarlo todo, si hace el dolor más llevadero.

Centrarse en el presente, en las problemáticas y oportunidades actuales , sin arrepentimientos del pasado ni pesimismos sobre el futuro, afrontando lo que venga con el realismo de saber que las semillas que plantemos hoy serán los frutos de mañana, es clave para no machacarnos en cualquier crisis que transitemos.

Sólo tengo una recomendación que a mí me ha servido muchísimo en este aspecto, yo que era tan de centrar mi mente en películas pasadas o futuras, muy de Ciencia Ficción 🙂 y es la práctica del Mindfulness. Muy extendida desde hace años por todo tipo de terapeutas y estudiada por la Ciencia gracias a sus múltiples beneficios. Te lo recomiendo sinceramente.

3º Fórmate en tus carencias para lograr una evolución real.

Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo.

Albert Einstein

Qué gran frase y cuánta verdad lleva en su interior. Porque los humanos muchas veces somos cortos de miras en este sentido, no nos bajamos del burro ni aunque nos caigamos cada 2 minutos. Pero realmente si no queremos volver a pasar por lo mismo debemos cambiar el camino que recorremos y la forma en la que lo hacemos.

En este sentido un ejercicio de estudio sobre nosotros mismos puede venir muy bien para descubrir aspectos de nuestra vida que nos llevan a destinos a los que no queremos llegar (carencias y debilidades), o aspectos que pueden hacernos evolucionar y que no estamos aprovechando (fortalezas y oportunidades). Este ejercicio se llama Análisis DAFO.

Se realiza mucho en empresas con Estudios de Mercado por ejemplo, pero a nivel personal puede ser muy valido si lo aplicamos correctamente, con realismo y auto-crítica.

En análisis interior tenemos dos factores, las debilidades y las fortalezas, una debilidad es ser demasiado tímido, demasiado orgulloso, demasiado despistado, una fortaleza es ser una persona noble, con principios, inteligente, una persona que ha viajado mucho, que habla idiomas, con don de gentes…

Las debilidades se deben fortalecer y las fortalezas potenciar. Una persona tímida puede visitar a un coach o apuntarse a un curso de teatro, una persona orgullosa necesita un chute de humildad, los voluntariados suelen ser estupendos para aprender a empatizar.

A nivel exterior en otro plano del análisis tenemos las oportunidades y las amenazas. Una oportunidad es tener experiencia en un sector en auge, hablar un idioma que no mucha gente domina como el chino o el árabe, es tener seguridad económica para poder disponer de un año por ejemplo para dedicarse a viajar o a aprender cosas. Una amenaza es justo lo contrario, estar en un sector laboral que puede morir (más ahora con la automatización de los procesos), no hablar ningún idioma, querer viajar y verse atrapado en un trabajo que se aborrece (no es una debilidad porque es un factor externo), etc.

Como en el caso anterior, tanto para las oportunidades como para las amenazas se traza un plan de acción que busque aprovechar cada oportunidad, y romper cada amenaza.

Todo esto es fácil de decir pero difícil de llevar a cabo, pero es que en la vida todo lo que merece realmente la pena es difícil 🙂 ¿qué hacemos, nos conformamos?

4º Habla con personas que hayan pasado por situaciones similares.

Las crisis personales son menos dramáticas si hablamos con personas que las han pasado ya, personas que realmente pueden empatizar con nosotros.

Como comentamos antes cada persona vive su crisis personal de forma totalmente diferente, pero muchos sentimientos o miedos son iguales, conversar con alguien que también los ha tenido y que ya los ha superado arroja un rayo de luz sobre la oscuridad de nuestro cielo mental.

Apoyémonos en los demás, sabiendo que nuestra crisis es nuestra y que nuestras soluciones serán posiblemente distintas a las de los demás, pero aun así, apoyémonos en los demás.

5º Da y recibe amor.

Sí, es muy hippie, pero es real. Pasamos por una crisis personal, se nos agría el carácter, miramos mal, hablamos mal, al vecino, al panadero, al profesor de nuestro hijo, y al final obviamente un porcentaje alto de todas las personas con las que nos cruzamos nos devuelven la moneda. Lo cual nos agría aun más el carácter.

Sí, nos apetece romper el mundo, patearle el culo a alguien, pinchar una rueda, porque nos ha pasado algo malo y estamos jodidos, pero forzar una sonrisa no es mentira porque al forzarla varias veces sale sola, no es forzar es buscar, y en estos malos momentos es cuando más sonrisas necesitamos.

¿Cómo afrontas tú las crisis personales? ¿Qué es lo que mejor te ha funcionado? Comparte en Comentarios y ayúdanos a todos en nuestros malos momentos 🙂

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