¿Qué es el Karma? ¿Existe de verdad?

Llevo unos meses yendo a estudiar el Karma según la tradición Budista con el Lama Rinchen Gyaltsen, y la verdad es que aunque el término se emplea con muchísima frecuencia, realmente no sabía las connotaciones que históricamente contiene.

Voy a compartir con todos de forma muy sintetizada lo que he aprendido, y a animar a todo el que esté interesado en profundizar, en potenciar la Espiritualidad, las preguntas, a filosofar…

La traducción literal de Karma es Acción, y es muy apropiada porque y siempre según los Budistas, el Karma actuaría como una telaraña casi infinita de posibilidades, y cuando tomamos acción tanto física o mental (un pensamiento) se activa la telaraña y nos devuelve, en esta vida o en otra, una reacción acorde a nuestra acción.

Las reacciones están basadas en la lógica y tratan de ajustar lo natural, el equilibrio. Por ejemplo si somos generosos disfrutaremos de abundancia, si somos tacaños sufriremos de pobreza… Se puede sintetizar en el dicho de quien a hierro mata a hierro muere 🙂

Hay tres tipos de Karma según la tradición Budista, el Karma positivo (atrae reacciones buenas), el Karma negativo (atrae reacciones malas), y el Karma neutral (que resulta inocuo).

Sobre la creencia en la reencarnación de los Budistas existe una crítica popular, y es que el Budismo defiende la postura del no-yo, pero eso no significa que no existamos, sí existimos pero no de forma estática. El Buda histórico que todos conocemos enseñó que tras la muerte la esencia permanece en la rueda de reencarnaciones, pero no así las capas que definen nuestra personalidad.

Es complicado de entender la verdad, creo que un buen ejemplo sería una roca grande que se desprende de la montaña y cae al río, se va deshaciendo con el paso del tiempo, descomponiendo, y al final la arenilla sigue el recorrido del agua. Esa arenilla mantiene la esencia de la roca, pero no es la roca. Realmente no sé si es un buen ejemplo, pero yo lo entiendo así.

Otro malentendido en la definición del Karma en Occidente es la comparación popular de éste con el Destino, como algo que ocurre de forma implacable e inapelable. Pero los Budistas no creen ni en el Destino ni en el Libre Albedrío, el Karma viene a ser el Camino del Medio.

La explicación a esto es que podemos elegir nuestro futuro, bueno o malo, en base a nuestras acciones, pero una vez realizadas debemos transitar las consecuencias, sean buenas o malas 🙂

Para esto hay que vivir de forma consciente, de ahí la importancia que asigna el Budismo a la Meditación de Atención Plena, porque nos permite romper las tendencias habituales de las cuales no somos conscientes, el famoso piloto automático que activamos en muchísimas ocasiones, y comenzar a decidir de verdad.

De hecho cuantas más barreras mentales, creencias preestablecidas y cadenas emocionales rompamos mejor, porque menos condicionados estaremos y mayor capacidad de elección tendremos.

El Lama Rinchen Gyaltsen nos ofreció las siguientes semillas para potenciar un buen Karma en nuestras vidas:

  • Atención Plena, lo comentado antes.
  • Compromisos sanos, sobre todo para con nosotros mismos, comprometernos sinceramente y acordarnos de nuestro compromiso cuando el bajón o la tentación aparezcan.
  • Potenciar la empatía y la autoestima, porque la razón última de los malos actos siempre es por falta de empatía, y para tener una gran empatía primero debemos conseguir una gran autoestima, esa sería la fórmula: + Autoestima = + Empatía.
  • La sabiduría, es decir el conocimiento de lo que es dañino y lo que es ventajoso. Para esto se sugiere un ejercicio de reflexión profundo, ¿cómo nos vemos y cómo nos gustaría ver en cinco años, y en diez, y en cuarenta?

A tener muy en cuenta en la filosofía del Karma, la Intención.

La intención lo es todo en parte, si actuamos con buena intención pero sin querer causamos mal no arrastramos mal Karma, y viceversa. De hecho el simple hecho de tener una mala intención ya es motivo de mal Karma aunque no se materialice (hablamos aquí de acciones mentales, pensamientos).

Este tema fue una duda común entre algunos de los participantes de la formación, y quedó resuelta 🙂

Otra duda muy buena fue si el Karma era individual o colectivo, porque en las tendencias New Age hay Karma colectivo. En la tradición Budista el Karma es puramente individual, pero sí hay lazos colectivos que lo potencian. Pongo un ejemplo sobre esto:

Si cien personas se reúnen para reforestar un bosque el buen Karma no se reparte y se diluye entre todos, sino que se multiplica.

Existen también potenciadores del Karma, que hacen que adquiera más o menos fuerza. No voy a entrar en detalle porque es algo más avanzado y esto no es un curso sino un post resumen – reflexión, aquí el
Lama Rinchen Gyaltsen nos dio un listado grande extraído de muchísimas fuentes, algunas poco accesibles.

Entre los potenciadores está el propio agente que realiza el acto, su participación, el receptor de la acción, la propia acción en sí, y los factores ambientales. Y cada uno de estos potenciadores están dividido a su vez en muchos más potenciadores relacionados.

En otra de las jornadas se nos enseñaron los doce eslabones del surgimiento dependiente, estos eslabones actúan a modo de cadena en nuestras vidas e impiden que logremos la evolución interior según la tradición Budista.

Conforman una realidad que a su vez se distorsiona por cuatro factores:

  • La distorsión del Ser (falso yo).
  • La distorsión del Egocentrismo (provocada por el falso yo).
  • La distorsión Emocional (donde nos cegamos por las emociones, malas y buenas).
  • Y la distorsión Conductual.

Los doce eslabones son:

  1. La Ignorancia. Aquí la ignorancia tiene una connotación diferente a la que tenemos en Occidente, aquí implica confusión, vivir a ciegas, lo que comentamos antes de no saber lo que nos es beneficioso y lo que no.
  2. La Volición. La ignorancia nos hace tener miedo, nos hace vivir con estrés. Y la volición es el impulso, la energía, el lanzarnos.
  3. La Consciencia. El impulso anterior crea una tendencia en nosotros, debemos recordar que una acción repetida en el tiempo al final crea un hábito.
  4. El Nombre y la forma. Cuando etiquetamos las cosas, las emociones, las situaciones, cuando preferimos unas a otras. En el Budismo Tibetano se representa este eslabón con una persona en un barco, la persona es el Ego, y el barco los Añadidos.
  5. Las seis esferas sensoriales. Que vienen a ser los cinco sentidos físicos, y el sentido mental.
  6. El Contacto. Es el cuerpo visual generado por el contacto entre algo y uno de los sentidos, ese cuerpo visual, mental, que se crea.
  7. La Sensación. Es lo que provoca el contacto anterior, una sensación positiva, negativa o neutral, que puede repetirse de forma instintiva ante otro contacto similar (genera una experiencia previa).
  8. El Ansia. Si la sensación anterior es positiva produce ansia, un quiero más, un deseo.
  9. El Aferramiento. El ansia anterior, el deseo se convierte en una necesidad.
  10. El Devenir. Se desarrolla en nuestro interior una semilla que aún no germinó por culpa del aferramiento.
  11. El Nacimiento. Se manifiesta esa semilla.
  12. Envejecimiento y muerte. Se genera todo el malestar, la experiencia, el sufrimiento.

Los eslabones pueden o no ir en orden en nuestra vida, y para superarlos y evolucionar podemos tomar el camino invertido, es decir, ir reflexionando y solucionando uno a uno cada eslabón, en sentido ascendente.

Y en la última jornada de formación sobre qué es el Karma, vimos algo muy importante, y es la culpa, aquí hay dos puntos a tener en cuenta.

El primero es que podemos culpar a la sociedad, a la familia, al país, o a lo que queramos, pero los cambios sólo se producen cuando parten de uno mismo. Y yo estoy totalmente de acuerdo con esta enseñanza, al final podemos victimizarnos todo lo que queramos, pero eso no mejorará nuestra vida.

El segundo es que existen dos tipos de culpabilidades, la insana y la sana.

La insana es la culpabilidad que castiga, que flagela, hemos actuado mal porque somos malos y moriremos malos. Esta culpabilidad nos quema poco a poco y es totalmente inútil, no arregla el problema.

La sana se traduce por responsabilidad, somos conscientes de que actuamos mal pero no nos flagelamos por ello, pedimos perdón y nos perdonamos, y tomamos las riendas para no volver a tropezar con la misma piedra. Esta culpabilidad sí arregla el problema 🙂

El Buda histórico dio tres puntos para mantener una vida sana, sin culpabilidades ni errores:

  1. Conducta (buena conducta en las acciones de nuestro día a día).
  2. Meditación (para vivir de forma consciente).
  3. Sabiduría (para hacernos las preguntas y descubrir la realidad tal y como es).

¿Crees que el Karma existe de verdad? ¿Me ayudas a enriquecer este resumen burdo de las enseñanzas de Lama Rinchen Gyaltsen en la Fundación Sakya? Comenta y amplía.

¡Ah! Y si quieres profundizar en la Filosofía Budista te recomiendo la formación de paramita.org, hay cursos online pero si puedes asistir a los presenciales mejor 🙂

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