Miedo a empezar un nuevo trabajo

Ya hablé hace tiempo en #siendoagua del miedo que se siente cuando se quiere dejar el trabajo. ¿Pero qué ocurre cuando el miedo llega ante un nuevo trabajo?

Enfrentarse a un nuevo puesto de trabajo puede ser estresante. Un nuevo entorno que puede ser más o menos agradable, nuevos compañeros que pueden ser más o menos receptivos, nuevos jefes que puede ser más o menos exigentes, nuevas condiciones.

Pero lo cierto es que en la época actual el trabajo fijo que existía como tal antes es utópico, la modernización de los puestos laborales con la irrupción de la Digitalización y la Tecnología hacen que un profesional salte cada X tiempo a otra empresa diferente. Ésto no tiene por qué ser malo, a mayor experiencia tenemos mayores conocimientos y más posibilidades de mejorar laboralmente 🙂

EL MIEDO ANTE LOS COMPAÑEROS DE TRABAJO

Al final las relaciones laborales son, como en el plano puramente personal, un tema de empatía, no tenemos que ser los más simpáticos, nadie espera eso, simplemente entender los objetivos que tiene cada uno de nuestros compañeros y con nuestro trabajo, tratar de apoyarlos, porque al final todos remamos en el mismo barco (o deberíamos hacerlo).

Cuidado con las críticas por la espalda, un simple comentario en el café puede desembocar en tensión y confrontación, el compañero con el que nos tomamos el café puede parecer la persona más confiable pero no lo sabemos. Si hay conflicto con alguien siempre de cara, directos pero amables.

Una persona nueva, si el equipo es relativamente pequeño, suele causar un pequeño revuelo, quién es, cuál es su historia, si encajará o no… Pero una vez el equipo vea que uno es profesional y que se preocupa por los objetivos globales apoyándolos desde su puesto, y no sólo por quedar bien ante los jefes, habrá buen ambiente.

Y si aún así no hay buen ambiente, tú ya hiciste todo lo que podías, que aguante otro, busca un nuevo trabajo y comienza de nuevo el proceso 😉

EL MIEDO ANTE LOS JEFES

De las cuatro empresas que he fundado en mi vida, dos funcionaron muy bien y tuve equipos en ambas que gestionar, y ahí me encontré un poco de todo, desde compañeros que entraban a la oficina como si me hicieran el favor de mi vida, hasta grandes profesionales que al principio tenían problemas para expresarse delante de mí. Y yo no soy nada impresionante en ese sentido… Ni en ningún otro 😀

Lo cierto es que hay jefes que son medio gilis o gilis completos, al igual que malos compañeros, pero la mayoría, al menos que yo conozca, son buenas personas preocupadas por el negocio y por la estabilidad de todo, incluida la del equipo.

Si en tus objetivos está, no sólo calentar la silla o quedar bien con tu trabajo, sino remar con fuerza para que los objetivos globales de la empresa avancen, cualquier jefe que no sea medio gili o gili completo va a descubrir rápidamente tu actitud, que vale muchísimo más que la aptitud. Y no sabes lo valioso que es encontrar a alguien con verdadera buena actitud.

Plantear como micro-objetivos para llegar a los objetivos globales tu rol en la compañía, trabajarlos y luego reportar los resultados es la mejor manera de crear una relación muy positiva con los responsables. Reporta, siempre muestra lo que haces, no para quedar bien sino para comunicar porque los responsables no conocen el grueso del trabajo de cada compañero, y es bueno que lo conozcan y sobre todo que vean adónde lleva ese trabajo.

Escribí un artículo hace tiempo sobre objetivos personales que se puede utilizar también para confeccionar los objetivos laborales.

QUIZÁ TE ATERRA EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR

Porque según un estudio lo sufren siete de cada diez personas a lo largo de su vida, grandes profesionales, científicos, altos directivos, nadie se salva.

Crees que quizá no estás a la altura, que la competencia es mejor, que el puesto te queda grande.

A mí también me ha pasado, hace algunos años en Madrid llevé la captación de clientes para España por Digital de una de las mayores compañías de seguros del mundo, altos directivos, reuniones muy muy formales, y toda la burocracia que conlleva. Hay miedos, inseguridades, pero hay que saber que uno es buen profesional, hay que analizar los resultados, cuando yo analizo los resultados digo joder, lo estoy haciendo muy bien, y esta inseguridad vuela.

Haz lo mismo, analiza periódicamente los resultados de tu trabajo, y al reportarlos al responsable como hemos hablado, repórtatelos también a ti mismo 🙂

¿Cuáles son tus experiencias ante el miedo de empezar un nuevo trabajo? ¿Cómo las superaste, qué tal te fue?

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