La Impermanencia, también fuera del Budismo

El término Impermanencia significa que todo es transitorio, no hay nada permanente en la vida. Es una de las máximas del Budismo, pero fuera de esta tradición, nos damos cuenta de que es una de las máximas, también, en la vida.

En realidad el éxito del trabajo personal sobre la Resiliencia (adaptación al cambio) como uno de los pilares de la Inteligencia Emocional y de la Felicidad, tiene su origen en la Impermanencia, porque sin ella no habrían cambios constantes sobre los cuales aplicar la Resiliencia 🙂

Tenemos el afán o la necesidad de agarrarnos a todo, a una relación estable porque quién sabe cómo estaremos en soledad, a un trabajo que nos da seguridad, a una situación económica o personal, pero la verdad es que no tenemos el control absoluto de nada.

NADA HAY SEGURO

Es verdad, mañana la empresa en la que trabajas podría cerrar, o la que diriges quebrar, tu relación podría romperse por una verdad incómoda o la casa incendiarse.

Nadie nos asegura nada, y realmente cuando miramos hacia el pasado encontramos un poco de todo, ahora desde la estabilidad no nos acordamos pero es cierto, hemos pasado mal de amores, mal económico, quizá alguna enfermedad…

Me gustó la reflexión de Pema Chödrön que dice que a veces hay que dejar que todo se derrumbe de verdad.

Y no es fatalismo o una postura pesimista ante la vida, es que a veces cuando vemos que nuestra vida se empieza a torcer por algún lado y llegan cambios inesperados dedicamos un esfuerzo mental enorme a que nada cambie, y al final cambia pero con más dolor del debido.

QUIZÁ ES BUENO QUE TODO VAYA CAMBIANDO

Porque muchas veces, cuando miramos hacia atrás, vemos que un mal cambio es de lo mejor que nos podía haber pasado, es decir, en el momento es doloroso ver como todo cae, pero sobre estos cimientos muchas veces construimos una vida más llena.

Claro que da miedo vivir la Impermanencia tan de cerca, pero aunque la necesidad de seguridad no nos deje verlo, da mucho más miedo una vida estática.

Por eso una de las cosas que aprendí cuando la sufrí en el plano emocional es a sacar lo mejor de cada relación, y a no guardar rencor recordando enfados o culpas que ya no tienen ningún sentido, siempre se extrae algo bueno de cualquier relación, incluso de las tóxicas. Y en el plano económico el aprendizaje fue aun mayor, y es que aunque pensemos que estamos en una situación privilegiada el dinero viene y va, pensamos que no pero sí, viene y va en todas las casas, varias veces en la vida. Por ello la mejor inversión que se puede hacer siempre es en uno mismo, en viajes o simplemente en experiencias, en formación y aprendizajes, porque es el único camino de, en el plano laboral y/o económico, tener casi siempre buenas opciones.

Reducir las expectativas sobre lo que puede o no llegar, y vivir la vida como una aventura donde cada día es una nueva página suena muy poético, pero es eficaz si uno se lo plantea seriamente. Porque como hemos visto, a saber dónde estaremos en un par de años.

VIVIR EL PRESENTE ES UNA BUENA VACUNA CONTRA EL MIEDO

Somos animales mentales, pasamos la mayor parte del día (o de la noche) pensando en el futuro, con sus preocupaciones y sus deseos, y en el pasado, con sus lamentaciones y sus victorias. Muy poquito tiempo vivimos el presente real.

El problema de no vivir en el presente es que los cambios nos hacen mucho más daño, porque ante un cambio que llega poco a poco o de imprevisto, aplicamos nuestro runruneo mental habitual, si por ejemplo el trabajo comienza a ir mal en algunos aspectos importantes nuestro pensamiento genera una historia desde el momento actual, o el pasado que nosotros consideramos culpable, hasta el despido, o hasta la ruina, o a saber hasta qué remoto y oscuro lugar de un futuro imaginado.

No quiere decir que si vivimos el presente con más intensidad no suframos cambios dolorosos, pero el dolor no se alarga tanto y además desde el presente se afrontan mucho mejor los problemas 🙂

Para aprender a vivir el presente nadie mejor que Thich Nhat Hanh.

MI EXPERIENCIA PERSONAL SOBRE LA IMPERMANENCIA

Personalmente la he vivido tanto…

Me independicé hace muchos años de carambola, con sus más y sus menos, por aquel entonces trabajaba de Freelance desde casa, al año monté mi primera empresa y ya vivía a medio camino entre Alicante y Madrid, al poco me fui a vivir a Francia unos años, al poco tuve problemas con mi ex-socio y decidí vender mi participación en la empresa y fundar otra en Alicante, y ya vivía a medio camino entre Francia y España, al poco me separé y volví a mi ciudad, al poco tuve un chiquillo, al poco… Y así vamos, sumando cambios que en su momento son drásticos y hacen daño, pero que conducen a nuevas experiencias vitales.

He aprendido, aunque sigo siendo un aprendiz con muchos vaivenes, a aceptar y hasta a valorar en ciertos aspectos la Impermanencia, porque en verdad me ha aportado mucho aunque a veces de forma contundente.

¿Cuáles son tus pasos, tus cambios? ¿Qué vivencias y aprendizajes te brindó la Impermanencia? Cuéntalo en Comentarios y hagamos de este Contenido algo vivo e impermanente 🙂

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