El Fracaso es casi inevitable y cuanto antes casi mejor

Si eres una persona mínimamente inconformista, con una ambición sana aunque no sea desmesurada, casi seguro que vas a fracasar 🙂

Por probabilidad y/o por falta de experiencia el fracaso es una vivencia muy común en la mayoría de personas exitosas. Walt Disney se metió en una deuda de 4 millones de dólares antes de triunfar, Steve Jobs lanzó una compañía que quemó millones y millones de dólares sin materializar ventas, Bill Gates desarrolló una idea antes de Microsoft que pronto quedó obsoleta… Y así podemos continuar.

Y no hablo sólo de emprendedores y de sus empresas, sino también de trabajadores que aspiran a ir prosperando y avanzando en su carrera laboral.

En EEUU, una cultura social que peca de muchas cosas pero no de pisar al emprendedor, mostrar los fracasos previos es señal de camino hecho, de experiencia sobre el terreno. Desgraciadamente en España y otros países culturalmente afines, el fracaso se ve como algo totalmente negativo, como una pesada losa.

No te fue bien, ve a lo seguro y no arriesgues más… Y con esta frase se quedan en el limbo muchísimos proyectos increíbles, y muchísimos éxitos.

MIS FRACASOS PERSONALES

Actualmente vivo de mis proyectos, pero a lo largo de mis años como emprendedor he sufrido tanto medios fracasos como fracasos estrepitosos.

Salí de mi primera agencia Digital por discusiones entre los socios fundadores, y salí escopetado. Ahí aprendí que un pacto de socios es como un matrimonio, y es realmente duro mantener una relación productiva cuando algo se tuerce.

Tuve una tienda de dulces artesanales que no vendió prácticamente nada, acabamos los socios y yo, repartiendo y comiendo por igual todo el stock del almacén. Aprendí que el enfoque y el desarrollo de marca son la base para construir cualquier proyecto.

Tuve una tienda de maletas y mochilas que tuve que vender a precio de coste, porque sí habían ventas pero el proyecto necesitaba un líder que gestionara e hiciera avanzar la empresa, en mi caso tenía otro proyecto del que realmente vivía y a mi socia le pasaba lo mismo. Decidimos vender para recuperar la inversión y centrarnos en lo principal. Aprendí aquí a no divagar tanto, a centrarme.

Pero no todo ha sido malo, por un lado he aprendido muchísimo de cada emprendimiento, de cada fracaso, conocimientos que he podido aplicar tanto a otros proyectos como a clientes de mi actual agencia Digital con total éxito.

Además gracias a todas estas aventuras, más de 40 – 50 profesionales han podido desarrollarse en las oficinas y crecer conmigo.

Ahora mismo vivo tanto de mi agencia Digital, como de pequeños proyectos que mantengo y que no requieren grandes esfuerzos a nivel tiempo.

ANTE EL FRACASO… ¿QUÉ ES LO PEOR QUE PUEDE PASAR?

Esta reflexión es básica ante cualquier posible crisis que implique miedo y preocupación.

Delimitar los distintos escenarios y sus salidas con un lápiz y papel es un ejercicio muy bueno para darse cuenta de que en realidad lo peor no es tan malo.

¿Me quedo sin trabajo? ¿No podré encontrar otro con todo lo que aprendí?

¿Cierra mi proyecto? ¿No podré abrir otro con lo que conseguí en éste a nivel experiencia, recursos y contactos?

¿Cierra mi proyecto, y encima me quedo con deudas? ¿No podré trazar un plan para ir eliminándolas año tras año hasta que me quede limpio, mientras me formo y me proyecto laboralmente?

Sí, esto es muy fácil de decir pero se sufre y mucho, los fracasos son una mierda, a nadie le gustan y no es bueno fracasar, pero ya que probablemente nos pase, al menos, que podamos extraer lo positivo.

TODOS VAN A CONVERTIRSE EN GUÍAS Y MAESTROS

Debes tenerlo en cuenta, todo el mundo te va a decir que es mejor no arriesgar, que ya lo has intentado y no ha funcionado, que busques algo seguro.

Pero mira, date cuenta del perfil de la gente que te lo dice:

1.- La gente que quiere y siente que no puede, la mayoría, no querrán que triunfes, porque en esta cultura desgraciadamente uno se auto-valora en función del poco valor que otorga a los demás. Es un piso para crecer.

2.- La gente que te quiere, familia, amigos… Te lo dirán porque se preocupan, y porque en tu fracaso sufren casi tanto como tú. No es sabio consejo, es miedo y es entendible.

La gente que ha triunfado y que seguramente hayan fracasado en su trayectoria hasta el éxito alguna vez, no te dirán que abandones.

Paciencia, calma mental e ideas claras, esta es la receta.

ACTITUD, FUERZA Y VISIÓN

Porque la respuesta emocional que apliquemos al fracaso creará su forma.

Si somos positivos el fracaso perderá fuerza y el futuro será más amigable.

Si somos negativos el fracaso se convertirá en el núcleo de nuestro día a día y no veremos futuro posible.

No podemos ser optimistas full-time, eso está claro y tendremos nuestros momentos flojos, no pasa nada, pero hay que reaccionar a las malas emociones con una visión clara e ideas positivas de salidas que podamos aplicar.

Y aunque cueste, seguir andando con ilusión, porque como hemos visto en los ejemplos de emprendedores que han fracasado, podemos hacer que lo mejor esté por llegar 🙂

REFLEXIÓN Y APRENDIZAJE

Saldremos del fracaso, pasarán meses o unos años y lo habremos dejado atrás.

Si el fracaso ha sido por motivos externos quizá hayamos aprendido a poner los corta-fuegos necesarios para que no nos vuelvan a golpear.

Pero si éste ha ocurrido por motivos internos, malos hábitos, o inseguridades y comportamientos negativos, es posible que volvamos a tropezar con lo mismo, a menos claro que nos trabajemos a nosotros mismos en el proceso de recuperación.

La reflexión sin auto-culpa, siempre es positiva.

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