Convertirse en Nómada Digital, lo bueno y lo malo

Ser Nómada Digital es el sueño de mucha gente hoy día, que quiere tener la libertad de decisión, de tiempo y de espacio para poder por ejemplo trabajar mientras viaja.

Yo he sido y soy Nómada Digital desde hace muchos años, y es cierto que es un modo de vida mucho más libre, pero también tiene sus contras, y unos requerimientos que hay que trabajar en uno mismo.

¿CÓMO Y DESDE CUÁNDO SOY NÓMADA DIGITAL?

Pues hace muchos años, con veintipocos (ahora mismo tengo treinta y cinco) me independicé y creé mi primera empresa, pero en Madrid mientras yo vivía en Alicante. Lo que hacía era ir y venir cada mes gracias a la conexión con el AVE, pasando una semana en la capital y tres en Alicante.

Al año y medio o dos años me fui a vivir a Francia, me mudé al norte de Francia, Dijon, donde pasé un año, después me bajé al sur, Aix en Provence, donde pasé otro año y medio, y finalmente terminé en el centro, Lyon, donde pasé seis meses.

Cambié el AVE por el avión.

Actualmente mi empresa está en Alicante capital, y yo vivo en un pequeño pueblo de la provincia, pero gracias a un equipo estable, independiente y bien formado, me permito cada año viajar y trabajar desde distintos lugares.

¿ES FÁCIL CONVERTIRSE EN NÓMADA DIGITAL A NIVEL EMPLEO?

No, es complicado porque pocas empresas te van a meter en nómina mientras trabajas viajando, sí es cierto que muchas empresas apuestan actualmente por el teletrabajo, pero salvo excepciones suele tratarse de un porcentaje de tiempo semanal.

Casi todos los Nómadas Digitales son emprendedores, freelances e independientes.

Esto plantea una serie de retos:

  • Debemos tener un canal de entrada de clientes estable. En mi caso la mayoría de clientes de mi empresa llegan buscando mi servicio o por recomendación de otros clientes. Pero mantengo una tasa media muy positiva de nuevos clientes cada año.
  • El trabajo no debe requerir una presencia física continua. Es obvio, si somos fotógrafos independientes y nuestro trabajo se basa en nuestra ciudad por la entrada de clientes locales, lo tenemos complicado. En mi caso los clientes son en su mayoría nacionales con algunos clientes grandes internacionales. Hay reuniones presenciales pero yo estoy siempre en esas fechas, y además para dirigir al equipo de la empresa estoy tanto yo como mis socios.
  • Auto-disciplina. Es un aspecto básico del trabajo del Nómada Digital, porque en una oficina, en un horario diario, es relativamente sencillo cumplir con todo, pero trabajando mientras se viaja puede ser más complicado por la cantidad de estímulos externos. En mi caso me planteo tanto para el trabajo como a nivel personal, unos objetivos semanales, mensuales y anuales que me ayudan a crecer en todos los sentidos.

¿QUÉ ME HA APORTADO SER NÓMADA DIGITAL?

Pues muchísimo la verdad, ahora mismo no me imagino trabajar con un horario definido en un lugar definido.

Este año por ejemplo dos clientes de la agencia digital que llevo me han hecho ofertas de trabajo para dirigir sus departamentos internos, lo cual para mí es un honor la verdad, pero no me lo planteo.

Trabajar con esta libertad desde hace años me ha permitido vivir por un buen tiempo en otro país, aprender de otras culturas, otras formas, y por supuesto otros idiomas.

Además me ha permitido visitar una media de dos países por año. Viajar es una de mis mayores pasiones.

Y ahora mismo, con una familia, me permite además llevar a mi hijo al colegio, y decidir cuándo salir de la oficina para recogerlo o para hacer alguna excursión.

¿CUÁL ES LA PARTE MENOS ROMÁNTICA DE TODO ESTO?

Ser un Nómada Digital suena tan bonito, sobre todo cuando hay tantos cursos online de conviértete en Nómada Digital y viaja por el mundo, con una fotografía de dos pies y una hamaca en la fotografía del curso.

Pero la realidad es que no es fácil conseguir un flujo constante de entrada de clientes, y que además sean clientes de calidad. A mí me ha costado años de picar, de escribir artículos, de potenciar mi marca, mi nombre… Años después comencé a ver los resultados, pero ni mucho menos consigo clientes en piloto automático, le dedico un buen tiempo semanal a esto porque si no viviría de rentas y acabaría perdiendo los canales de captación de clientes.

Además existe la montaña rusa emocional, la incertidumbre del emprendedor. ¿Conseguiré el objetivo este mes? ¿Y si un cliente fuerte cae? ¿Podría recuperarme en poco tiempo?

Hay muchas dudas diarias que golpean al emprendedor y con las que hay que aprender a convivir, y aún son más sólidas y más continuas cuando bajo las alas de tu proyecto hay un equipo que también vive de todo esto. La responsabilidad es muy grande y hay que saber estar a la altura sin caer en la desesperación de los malos momentos.

Hablé de todo esto en este artículo sobre cómo ser emprendedor.

NO HAY POR QUÉ LANZARSE A LA PISCINA

Suena muy bien eso del cambio de vida radical, pero no hay por qué lanzarse de esa manera para convertirse en Nómada Digital. Podemos hacerlo de forma escalada.

Hablé hace tiempo en el Blog de algunas ideas que creo buenas para potenciar el autoempleo.

Podemos ir trabajándolas sin echarnos la mochila a la espalda, desde nuestra zona de confort, y una vez tengamos validada la nuestra y veamos que entra dinero, ahí sí salir de esa zona de confort y lanzarnos al mundo 🙂

¿Cuál es tu experiencia? ¿Me la cuentas en Comentarios?

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