¿Cómo practicar Meditación Mindfulness?

Hace tiempo que comencé por casualidad a interesarme por la Meditación, yo había oído hablar y mucho, como todos creo, del Mindfulness, lleva ya muchos años de moda.

Creo que el Mindfulness es el término moderno de la Atención Plena practicada desde hace siglos por los Budistas.

Una práctica que mejora nuestra presencia real en el presente.

¿En qué consiste exactamente el Mindfulness?

Imaginemos que nuestra vida es una película de Netflix, y muy pocas veces conseguimos verla en tiempo real, siempre vemos la película o atrasada o adelantada.

No vivimos el presente, siempre nos dejamos arrastrar por recuerdos, por si le hubiera dicho… o si hubiera hecho… o por futuros posibles pero no reales, cuando estamos frustrados con alguien por enfrentamientos imaginarios, y así sucesivamente…

Muy pocas veces vivimos la película en tiempo real, muy pocas veces vivimos conscientes del momento presente.

El Mindfulness consiste en conseguir mediante técnicas de Meditación ir ampliando día a día la atención plena en el momento que estamos viviendo.

Esto conlleva muchos beneficios:

  • Dejamos de machacarnos por sucesos del pasado.
  • Dejamos de inventarnos futuros posibles que nunca llegan, al menos no como los que teníamos en mente.
  • Somos más conscientes de lo que hay a nuestro alrededor, aprovechamos mejor los momentos de cada día.
  • Vivimos más tranquilos en general, y somos más positivos ante los cambios porque dejamos de plantearnos posibles escenarios.

Es importante recalcar, que aunque dejemos de machacarnos con futuros posibles no quiere decir que no planifiquemos, yo por ejemplo desde que comencé a practicar lo que podríamos calificar como Meditación Mindfulness planifico mucho mejor el futuro, porque lo hago con más aceptación y a la vez menos pesimismo.

Mindfulness es vivir en el presente, sin dejarse arrastrar por lamentos o delicias pasadas ni por miedos o ilusiones futuras.

¿Cómo comenzar a practicar Mindfulness?

Si no queremos practicar una Meditación Budista de Atención Plena de la cual parte el término moderno del Mindfulness, y sólo queremos la parte mental sin la filosófica / religiosa, tenemos infinidad de opciones.

Por ejemplo los hermanos Simó lanzaron Medita App, con un plan de introducción a la práctica del Mindfulness en 21 días, de forma totalmente gratuita.

Contiene meditaciones guiadas de pago que realmente merecen la pena, pero el plan de 21 días es suficiente para iniciarse con éxito en este tipo de Meditación. Y sobre todo nos crea una rutina en una práctica que, a diferencia de muchas, consigue resultados reales en nuestra mente al poco tiempo de practicarla (siempre que mantengamos una constancia).

Otra opción es recurrir a los cursos y las formaciones de entidades de cierta confianza como podría ser el caso de AEMIND (la Asociación Española de Mindfulness).

En su sección de Actividades hay Formación, Grupos de trabajo, Retiros, o Formaciones complementarias que desde la Asociación recomiendan. También su zona de Recursos es interesante.

Podemos hacer esta búsqueda en Google: ¨curso gratis mindfulness¨ y obtener cientos de resultados con muchas formaciones gratuitas, aquí debemos saber filtrar, difícil cuando no conocemos el tema, entre las de valor real y las de relleno o las formaciones gratuitas que simplemente buscan el gancho para luego vendernos un curso completo. Sentido común e investigación sobre quiénes imparten cada curso.

Mi experiencia personal en la Meditación de Atención Plena

Yo comencé con una aplicación, con meditaciones guiadas, vídeos, audios, etc. Sí es cierto que noté un cambio al poco de comenzar porque lo tomé como una rutina beneficiosa, y entonces quise más.

Fue entonces cuando me uní a los cursos online y a las formaciones presenciales del Instituto Paramita en Alicante, que pertenece a la Fundación Budista Sakya.

Fue un descubrimiento, un antes y un después en muchos aspectos de mi vida. Fui adquiriendo una filosofía de vida que sigo continuamente definiendo y protegiendo. Mejoré mi estado anímico y mi calma mental, lo cual hizo automáticamente que mejorase mi relación con el entorno.

Entiendo que el Mindfulness no es la gran panacea que cura todos los males, pero hay personas como a mí a las que les ha hecho mucho bien en muchos campos de su vida, y a otras simplemente les ha mejorado ciertos aspectos que tenían cojos. Lo que está bien claro, es que es una práctica que ha cogido mucho empuje mediático en los últimos años por parte de psicólogos, psiquiatras y todo tipo de terapeutas porque no hay punto negativo en ella.

¿Cómo sería un ejercicio básico para comenzar a practicar Mindfulness?

Constancia. No vale una vez a la semana, no sirve 3 minutos al día, se recomiendan de 15 a 20 minutos por día con una rutina real.

Al principio lo cogeremos con muchas ganas, nos costará aguantar el tiempo marcado por las incomodidades tanto mentales como físicas, pero es un trabajo de fondo no de velocidad, y con el paso de los días esas incomodidades irán remitiendo.

Cuando pase un tiempo prudencial es posible que la ilusión de la práctica se transforme en un cierto aburrimiento, aunque a mí no me pasó pero puede pasar, si esto ocurre es bueno mirar hacia atrás y reflexionar sobre lo que nos aporta a nivel de calma mental. También es transitorio.

El entorno y la postura son clave al principio. Porque aunque los meditadores con gran experiencia son capaces e incluso pueden buscar la meditación en lugares ruidosos o son capaces también de mantener el estado meditativo mientras caminan o realizan otra actividad, nosotros como principiantes necesitamos adecuar estos factores.

Tenemos que buscar que es lo que mejor nos funciona a cada uno de nosotros, pero normalmente un lugar tranquilo, silencioso (la música, aunque sea relajante, no suele ayudar), sin distracciones.

La postura puede ser o bien en flor de loto o bien sencillamente sentados en una silla, tumbados no porque hay un riesgo alto de adormilarse en plena Meditación.

Un truco que me enseñó una Monja Budista y que no había leído antes en ninguna parte es colocar la punta de la lengua en el principio de los dientes (por la parte trasera) de la cavidad superior de la boca, dejando los labios entreabiertos. Con este sencillo gesto reducimos mucho la molesta saliva que se genera.

Atención Plena durante el tiempo que nos hemos marcado. Sin ningún tipo de distracción mental, y para controlar el tiempo recomiendo otra aplicación gratuita que actúa a modo de Cronómetro para la Meditación, muy simple.

¿Es posible no tener distracciones mentales durante el tiempo de Meditación? Imposible, los pensamientos llegarán continuamente como nubes en nuestro cielo mental, el secreto está en verlos sin juzgar ni involucrarse en ellos, para que sencillamente desaparezcan sin más.

¿En qué podemos fijar nuestra atención mental? En la respiración, en respirar hondo y lento, manteniendo un compás natural que sea el que nos pida el cuerpo. Sintiendo como el aire entra por la nariz, y recorre la laringe hasta llegar a los pulmones, y luego sale de nuevo al exterior. Una y otra vez, respiración consciente que se llama.

Antes de abrir los ojos seamos conscientes y luego alarguemos la calma. Cuando suene la campana que anuncia el final de nuestra Meditación seamos conscientes antes de abrir los ojos del lugar en el que estamos, de la posición corporal que tenemos, y en definitiva de los factores externos.

Luego abramos los ojos e intentemos no hacer nada, sólo quedarnos quietos, mirando, manteniendo la calma ganada durante la Meditación de Mindfulness, simplemente estando.

Los Budistas suelen terminar sus meditaciones siendo agradecidos, y deseando que las buenas energías (méritos) que se han generado durante este proceso se repartan sobre el mundo. El Mindfulness como tal no contiene esta religiosidad, pero puede ser positivo para uno mismo hacerlo, todo es probar una vez 😉

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